dijous, 8 de desembre de 2011

CRISMAS GUEIT

Esto... Felices Fiestas.

dimecres, 2 de novembre de 2011

diumenge, 23 d’octubre de 2011

dijous, 6 d’octubre de 2011

NADA


Decían que en el país vecino la gente vivía en un mundo de cabezas vacías. El temor impidió que nadie osara descubrir si aquello era cierto. Si alguien tuvo el valor de traspasar la frontera para averiguarlo, nunca pudo contarlo: no volvió.

Fredo decidió salir de dudas. Cruzó los límites y, cansado del viaje, se quedó dormido bajo un árbol.

Despertó fuertemente atado, rodeado por una muchedumbre. Horrorizado, Fredo observó que todos llevaban el mismo sombrero. Todas las caras tenían la misma expresión, fría y sin vida.

De entre ellos se abrió paso un policía con un serrucho en la mano.

- Tranquilo, no vas a morir.

Le serró la cabeza por arriba, longitudinalmente. La multitud, uno por uno, comió un pedacito del cerebro hasta que no quedó ni rastro de él. Le colocaron un sombrero y lo desataron.

- En este país no se piensa. Así no hay problemas- dijo el policía.

dijous, 29 de setembre de 2011

MEDIUMAMMA



Pietro seguía atado a la silla. Sabía que le quedaba poco tiempo de vida.

Vincenzo también.

- Algún deseo antes de morir?

- Si. Quiero saber cuánto tiempo te queda de vida.

- ¡Jajaja! ¿A mí? ¡Qué estupidez! ¿Y cómo voy a saberlo?

- Llama a una médium. Apunta el teléfono. Benedetta. Es la mejor.

- Si eso te hace feliz…

Llamó. Le preguntó cuánto le quedaba de vida.

- Media hora. No más.

Vincenzo colgó, tronchándose de risa.

- Me ha dicho que en treinta minutos la palmo. No tengo prisa para acabar contigo,

así que esperaremos los dos, a ver qué pasa. Nos divertiremos.

Tres segundos antes del tiempo límite, una bala certera se alojó en el cerebro

de Vincenzo, que se desplomó sin vida.

Benedetta apareció detrás de él, pistola humeante en mano.

- Eres la mejor médium del mundo, mamá- sonrió Pietro.

dimarts, 9 d’agost de 2011

STEINBECK





“Kino se despertó antes de que aclarara. Las estrellas brillaban todavía y el día sólo había extendido una tenue capa de luz en la parte más baja del cielo, en el este. Hacía un rato que los gallos cantaban, y los cerdos más madrugadores habían comenzado ya a hurgar incesantemente entre ramitas y trozos de madera, en busca de algo de comer que les hubiese pasado inadvertido. Fuera de la cabaña de paja, entre las tunas, una bandada de pajarillos se estremecía y agitaba frenéticamente las alas”

("La Perla", de John Steinbeck).

Ahí, en el primer párrafo, me detuve. Qué bonito, pensé. Es que me lo imagino, oye, me hablé a mí mismo. Ni que estuviera en una cabaña a orillas del Missisipí, me volví a hablar. Qué bien escrito, y cómo te transporta, acabé de decirme ya.

Pensé que Steinbeck, en el preciso momento que escribía esas líneas, se hallaba en un momento plácido, feliz, en paz interior. Por eso lo que narró así de bien quedó plasmado.

Si.

Pero… ¿Y si Steinbeck tuviera tenido, en esos momentos, otro estado de ánimo?

¿Eh?

Pues… Pues que hubiera escrito bastante diferente. Por ejemplo, así:

ESTADO NEGATIVO

Kino fue despertado antes de que aclarara. Las estrellas brillaban todavía y el día ya había empezado a dar por saco, y eso que sólo había extendido una tenue capa de luz en la parte más baja del cielo, en el este. Por donde sale el puto sol. Encima, hacía un rato que los gallos soltaban su canto de las narices, despertando a todo cristo, y los cerdos (y nunca mejor dicho) más madrugadores habían comenzado a hacerse insoportables con su hurgar incesante entre ramitas y trozos de madera, en busca de algo de comer que no se hubieran zampado ya. Fuera de la cabaña de paja, repleta de insufribles pulgas, una bandada de pajarracos graznaba y agitaba frenéticamente las alas, siendo completamente imposible conciliar el sueño.

Kino maldijo cuarenta y tres veces el día en que se le ocurrió irse a vivir al campo.

O así:

ESTADO CONCISO

Kino se despertó antes de salir el sol, se levantó y se fue a trabajar.

O quizás así:

ESTADO ASESINO

Kino se despertó antes de que aclarara. Las estrellas brillaban todavía y el día sólo había extendido una tenue capa de luz en la parte más baja del cielo, en el este. Hacía un rato que el gallo cantaba, y los cerdos más madrugadores habían comenzado ya a hurgar incesantemente entre ramitas y trozos de madera, en busca de algo de comer que les hubiese pasado inadvertido. Fuera de la cabaña de paja, entre las tunas, una bandada de pajarillos se estremecía y agitaba frenéticamente las alas. Kino se levantó, cogió el rifle que siempre tenía debajo de su cama y lo cargó. Salió de la cabaña, se dirigió hacia donde los cerdos y los mató uno a uno de un certero tiro en la nuca. Luego fue hacia el corral y con un machete cortó, de impecable tajo, el cuello al gallo. Y de paso a las gallinas, por testigas.

Recogió los cuerpos, los cocinó e invitó a una espléndida barbacoa a su banda de despiadados malhechores.

O tal vez así, vaya usted a saber:

ESTADO IMPOLUTO

Kino se despertó, y medio dormido se lavó su cuerpo y se limpió los dientes de la manera que le enseñó su dentista, con hilo dental y todo, antes de que aclarara. Las estrellas brillaban todavía con su blanco prístino nuclear, y el día sólo había extendido una tenue capa de luz en la parte más baja del cielo, en el este. Hacía un rato que el gallo cantaba con su barítona voz, y los cerdos más madrugadores, lustrados con cepillo y a conciencia por Kino todas las tardes, habían comenzado ya a hurgar incesantemente entre ramitas y trozos de madera, en busca de algo de comer que les hubiese pasado inadvertido. Algo imposible, pues Kino había barrido y limpiado el terreno la noche anterior. Fuera de la cabaña de paja, desparasitada cada dos días por la empresa No Pig & Please, entre las dunas, una bandada de pajarillos se estremecía y agitaba frenéticamente las alas.

¿Y así?:

ESTADO DE SITIO

Kino se despertó antes de que aclarara. Las estrellas brillaban todavía y el día sólo había extendido una tenue capa de luz en la parte más baja del cielo, en el este. Miró por la ventana y observó que la cabaña estaba completamente rodeada de marines, prestos a disparar al menor movimiento. No tenía ninguna escapatoria. Cargó su fusil de la guerra de secesión y decidió, ilusamente, que vendería cara su vida.

También así, tal vez:


ESTADO DE TEXAS

Kino se despertó antes de que aclarara. Las estrellas brillaban todavía y el día sólo había extendido una tenue capa de luz en la parte más baja del cielo, en el este. Hacía un rato que los gallos cantaban, pero de sopetón dejaron de hacerlo. Un silencio sepulcral hizo su aparición por unos momentos, hasta que en la lejanía empezó a escucharse un estruendo lejano que se iba acercando poco a poco. El suelo retumbaba cada vez más, y las parades de la cabaña de paja parecían que iban a desplomarse en cualquier momento. El terror paralizó el cuerpo de Kino, que se acurrucó en su catre sin poder moverse. Mal hecho: al cabo de unos instantes, el ruido se volvió insoportable, y la estampida del rebaño de tres mil cabezas de vacas propiedad de Chisum, el ganadero, arrasó la cabaña en un santiamén y todo lo que había dentro. De Kino no quedó ni rastro.


O puede que así:


ESTADO MENTAL

Kino se despertó antes de que aclarara. Las estrellas brillaban todavía y el día sólo había extendido una tenue capa de luz en la parte más baja del cielo, en el este. Hacía un rato que los gallos cantaban, y los cerdos más madrugadores habían comenzado ya a hurgar incesantemente entre ramitas y trozos de madera, en busca de algo de comer que les hubiese pasado inadvertido. Pero por allí sólo crecía hierbabuena.



En cualquier caso, nunca sabremos qué habría escrito Steinbeck de no sentirse contento. Y casi que mejor.


dijous, 28 d’abril de 2011

MINUTOS MUSICALES


Después de la publicidad, ya que la programación siguiente no acaba de estar lista, pues les ofrecemos unos preciosos minutos musicales.

Canción dedicada al gran Mourinho (es irónico, si. Él no, el adjetivo).


http://www.youtube.com/watch?v=SU-cE905wnw

divendres, 25 de febrer de 2011

PUBLICIDAD


Mientras nos ocupamos de la transcripción de la conversación que mantuvieron el matrimonio liante del post anterior antes de ir de cenita, les ofrecemos unos minutos de publicidad.




¿No ha tenido usted alguna vez necesidades perentorias cuando está en el monte, de acampada o en una barbacoa campestre y, en ese preciso momento, no tiene un lavabo a mano?

Tal habitual situación, en la mayor parte de los casos, se convierte en un verdadero engorro para la persona que lo sufre. Que si dónde voy ahora, que si me tengo que bajar los pantalones, que si tengo que buscar un sitio con pendiente para posicionarme mejor, que si me pueden lo pueden ver en posición sospechosa y embarazosa, que si me pica un mosquito, que si me muerde un jabalí, que si y si me mancho los pantalones o los zapatos, que si he traído papel higiénico, que si yo no sé hacer mis necesidades con tanta prisa, que si necesito algo para leer si no no funciono, que si que si…


Y si vas de safari, ya te...


En fin, todo un cúmulo de manías, comprensibles por otra parte, ya que el hombre es animal de costumbres y ya hace mucho que pasó la época en que uno se limpiaba con una piedra u hoja de helecho, o que descargaba en rincones de los pasillos de palacio (una vez leí que en el palacio de Versalles, el summum del refinamiento y donde se ve que al arquitecto se le olvidó construir letrinas, las emperifolladas damas, con esas faldas donde cabía dentro una manada de ñus, se colocaban en un rincón y, sin apenas disimulo, de pie, satisfacían sus perentoreidades mientras seguían charlando tranquilamente de lo bien que le quedaba la peca postiza a Madame de Pompadour. Es de buen suponer pues, que venga de ahí que se desarrollara tanto, en esa época, la industria de los perfumes).


Hay que reconocer que disimulaban de perlas...


Pues bien: ¡Se han acabado para siempre sus problemas en este tipo de situaciones!

Les presentamos…

¡¡¡EL TRUNYING!!!

¡Se acabó el estrés evacuatorio en el campo, señoras y caballeros! Con el TRUNYING usted podrá realizar sus necesidades con la tranquilidad que le ofrece este magnífico artilugio, ideado para procurarle la máxima satisfacción. Dotado de un diseño ergonómico y aerodinámico que ríase usted del Ferrari F430, a la vez que lo utiliza podrá relajarse leyendo cómodamente el Financial Times, El Jueves o Las aventuras del Barón de Münchausen, o simplemente disfrutando del bucólico paisaje, o del grácil revoloteo de los buitres a su alrededor.

Fabricado con sencillos y económicos materiales y dotado incluso de respaldo y reposabrazos, el TRUNYING dispone de, además del pertinente rollo de papel higiénico y un kit de ceniza integrado en botella de Font Vella para ocultar adecuadamente el o los cuerpos del delito y ponerlos a salvo de posibles suelas de zapato o pezuñas de animales, además de mantener la estética campestre como Dios manda.

Por último, también como accesorio, contiene una revistilla (con bolígrafo incorporado) por si usted no se lleva su propia lectura, y se quiere entretener, mientras trabaja, haciendo un sudoku o un crucigrama.

¡No deje pasar esta magnífica oportunidad!

Para más información, deje su comentario en este blog indicando su nombre, dirección, teléfono, correo electrónico y se le atenderá a la mayor brevedad posible.


TRUNYING... QUÉ GRAN INVENTO!!




dimarts, 15 de febrer de 2011

LA VELADA

- ¿Salimos al jardín?

- Si, claro…

Pierre y Didier se sentaron en las escaleras del porche, observando de lejos la animada conversación que, en el salón, mantenían sus respectivas esposas

- Cómo se divierten, ¿no es cierto?

- Pues sí, se están riendo mucho. Hacía tiempo que no estaban juntas; tendrán muchas cosas que contarse. Deberíamos repetir estas veladas más a menudo.

- Tienes razón, Pierre. Oye, ¿de dónde has sacado este calvados? ¡Está impresionante!

- ¿Verdad que sí? Se lo regala a mi tía un vecino suyo, que es bretón. Se ve que él mismo lo destila…

- Pues está delicioso.

- Sí…

(…)

- Pierre…

- Dime, majo…

- ¿Cuánto hace que nos conocemos?

- Hace mucho, Didier, hace mucho. Desde que fichaste por el Toulouse, en juveniles. Yo ya estaba en el equipo. Más de veinte años…

- Cómo pasa el tiempo…

- No somos nadie…

- La vida son cuatro días, te das cuenta y ¡zas!, al hoyo…

- Si, hay que aprovechar, que todo lo bueno se acaba…

Pierre y Didier se echaron a reír al darse cuenta de que sólo decían topicazos. Mientras se secaban las lágrimas, se miraron a los ojos, y desaparecieron de golpe las risas. El sentido de las miradas y las expresiones en las caras de los dos amigos cambiaron por completo. Ahora significaban algo muy distinto.

- Didier…

- Pierre…

- Qué tiempos aquellos, ¿verdad?

- Si… La verdad es que echo de menos algunas cosas…

- Yo también, Didier, yo también. No sabes cuántas veces he soñado con aquellos momentos. En los vestuarios, en el bosque, en el mar…

- Ay, Pierre…

Y sin darse tiempo a pensar, el deseo y la lujuria se apoderó de sus mentes y se fundieron en un beso frenético y esplendoroso. Las copas cayeron al suelo, dispersándose en mil pedazos por el jardín.

El ruido de los cristales provocó que Annette y Charlotte, las esposas de los dos hombres, salieran al jardín.

- ¿Qué habrá sido eso?

- Vamos a ver qué les ha pasado…

Las dos mujeres, copa en ristre, se asomaron al porche. Lo que vieron las dejó sin poder articular palabra: los dos fornidos amigos, antiguos jugadores de rugby, continuaban con su profundo (y lascivo) beso, sin importarles lo más mínimo lo que hubiera a su alrededor.

Annette y Charlotte, con los ojos como bolas de billar, acabaron sus vasos de un solo trago.

- Caramba con estos dos…¡Vaya, vaya! ¡No me lo puedo creer!- dijo Annette.

Charlotte rió discretamente:

- Jajaja! ¡Vaya escenita, madre mía! Qué callado se lo tenían… ¿Y ahora qué hacemos?

Annette la agarró por el brazo.

- Nada, no hagamos nada. Dejémosles que disfruten. Entremos, como si no hubiéramos visto nada.

Al cabo de un rato, Pierre y Didier volvieron al salón, despeinados, atusándose la vestimenta, rojos de excitación y sin sus copas.

Annette, con media sonrisa, preguntó:

- ¿Qué habéis estado haciendo? Por vuestras pintas, parece que hayáis recordado viejos tiempos jugando un partidito de rugby en el jardín.

Pierre, mientras se servía, de espaldas a ellas, un vodka en el mueble bar, respondió:

- Si, si. Hemos recordado viejos tiempos… ¡Didier! –gritó-: ¿Una copa?

Didier estaba en el lavabo.

- ¡Triple, por favor!

Al cabo de un par de horas, Pierre y Annette, ya de vuelta a casa, iban camino de casa en su flamante coche.

Amanecía.

- ¿Qué, cómo ha ido?- inquirió ella.

Pierre, sin dejar de mirar la carretera, respondió con aire ausente:

- Bien, no ha estado nada mal. ¿Y a ti?

- Bueno, todo llegará. Habéis tardado muy poco, necesitaba más tiempo.

- Ya, bueno, ya sabes…

- Si, ya sé…

Continuaron unos minutos sin hablar, hasta que Pierre miró sonriente a su esposa:

- La verdad es que, de vez en cuando, recordar viejos tiempos tiene su gracia.

Y añadió:

- Aunque le picara la barba.