dijous, 30 d’octubre de 2008

LA OSA HVALA



Hace muchos muchos años un oso mordió a un cazador en la Val d’Aran. Hacía poco que este animal se había reintroducido en el Pirineu con ejemplares traídos de Eslovenia; este programa, avalado por el gobierno francés, la Unión Europea y la Generalitat, era motivo de fuerte controversia en el valle y en el resto de la cordillera. Por un lado estaban los ecologistas y la opinión pública en general, que estaban a favor de la medida, y en el bando contrario se alineaba la mayoría de la población que vivía en la zona donde habitaba el oso, por los daños materiales, económicos y personales que pudiera ocasionar.
Dicho incidente provocó que el gobierno de la Val d’Aran, desoyendo órdenes superiores, organizara batidas para atrapar al animal y trasladarlo a espacios protegidos, lejos del mundanal ruido y de la actividad del hombre. Un zoo encubierto, vaya.
Debido a la orografía pirenaica, localizar a la osa en cuestión (era una osa, de nombre Hvala) era arduo y complicado, a pesar de contar con los más sistemas de búsqueda más modernos.
Un buen día, semanas después del mordisco en cuestión, un miembro de una de las cuadrillas, Bertomeu Llach, de profesión panadero en Montaut, se topó con la osa Hvala en un claro del bosque, cerca de Canejan. Asustadísimo, se quedó quieto como una estatua, mientras, muy despacio, colocaba en posición el rifle, cargado con dardos narcóticos para abatir al plantígrado. Hvala, por su parte, no se apercibió de la presencia de Bartomeu debido al viento en contra (los osos tienen un olfato finísimo), y siguió a lo suyo hasta que un golpe de aire le acercó el olor humano del panadero.
Éste ya tenía el rifle a punto de disparar. Hvala se giró hacia Bertomeu, que estaba paralizado por el terror e incapaz de mover un dedo, ni tan solo apretar el gatillo.
De golpe, la osa se levantó sobre sus dos patas traseras (con las delanteras hubiera tenido más gracia), miró al cielo, cerró los ojos y…
Y se puso a cantar:
“Perquè ningú no em contarà els seus somnis
perquè és tot urgent i res no s'acaba
perquè el que em pugues dir ja ho duu el diari
perquè ja ens veurem, que no tinc temps ara

M'invente sol un amic per parlar
per recordar records, velles històries
per retrobar el que a ciutat es perd
entre els neons, el tràfec i les boires

Passege avui fent esforç de memòria
sobre l'asfalt impassible i negrós:
la voluntat d'arrels, molt més present
que la nostàlgia d'origen fosc

El verd suau dels pins llepats de pluja
la justa llum que em fa palpar les hores
la veu del vent, oh música oblidada
el gust salat de la vida i la mar

Perquè ningú no em contarà els seus somnis
perquè és tot urgent i res no s'acaba
perquè el que em pugues dir ja ho duu el diari
perquè ja ens veurem, que no tinc temps ara


M'invente sol un amic per parlar
per recordar records, velles històries
per retrobar el que a ciutat es perd
entre els neons, el tràfec i les boires


Jo sé que algú em pot dir que no m'adapte
que em costa molt de perdre el dialecte
que no m'esforce gens a assimilar-me
que no vull oblidar que sóc de poble


Que vaig idealitzant la meua infància
que passa a molta gent a la trentena
que tot això no té cap importància
que el món és fet de gent de tota mena

Perquè ningú no em contarà els seus somnis
passege avui fent esforç de memòria:
el verd suau dels pins llepats de pluja
m'invente sol un amic per parlaaaaaaaaaaaaaaaaar”


Cuando acabó, volvió a ponerse a cuatro patas y continuó con sus quehaceres anteriores, haciendo caso omiso de la presencia de Bertomeu Llach.
Si ya fue mayúscula la sorpresa de encontrarse frente a Hvala, aquello ya fue la repera. ¡Una osa cantante!¡Y encima cantaba de maravilla¡ A Raimon (el autor de la canción) hubiera llorado de la emoción. Sus ojos y oídos no daban crédito a lo sucedido. Bajó el rifle, se lo colocó a la espalda y bajó corriendo al valle a dar la buena nueva.
- ¿Pero tú que vas borracho o qué?
- ¿Has comido setas?
- Bertomeu, ¿no deberías ir al médico?
Frases como éstas y mucho peores tuvo que escuchar Bertomeu en Montaut. A pesar de ello, él insistió e insistió ante todo el mundo de que aquello que contaba era absolutamente cierto, per ma mare que en el cel sia. La noticia llegó a oídos del Síndic d’Aran, que lo llamó a su hermoso despacho. Tanto fue la tenacidad de Bertomeu con su relato, que el mandamás aranés decidió acompañarlo él mismo hasta el lugar donde se había topado con Hvala.
Por increíble que parezca, la osa seguía allí, tan campante. Al verlos, realizó la misma maniobra: se alzó y se puso a cantar, sólo que esta vez se arrancó con “Summertime”, de Georges Gershwin.
El Síndic rompió a llorar de la emoción. Jamás había oído cantar a nadie así, y menos a un oso. Cuando Hvala acabó su cante, los dos hombres se retiraron, intentando no perturbar a aquel animal tan peculiar.
En cuanto llegó a Vielha, convocó al gobierno con carácter de urgencia y, después de unas cuantas comilonas y demás decidieron suspender la búsqueda y captura de cualquier oso que se encontrara en la Val d’Aran, y crearon disposiciones urgentes para proteger a los plantígrados, promoviendo este hecho diferencial como reclamo turístico.
Y así fue como el oso, en este hermoso valle pirenaico, nunca más fue motivo de polémica, y vivió tranquilo y en su hábitat natural, sin apenas injerencias humanas.
Hvala, por su parte, continuó con su vida normal, cantando cuando le apetecía, tuvo hijos, a los que les inculcó el arte del canto (nada de óperas, que daña los abetos), y sus descendientes continuaron con la tradición.
La Val d’Aran se convirtió, gracias al oso y al turismo, en una próspera y rica comarca, envidia de los vecinos
Actualmente, si uno pasea por el bosque aranés, es frecuente escuchar a lo lejos, o no tan lejos, la melodía de, por ejemplo, “Soon forget”, de Pearl Jam.

Que ser un plantígrado no está reñido con el buen gusto.




Vielha, 32 de marzo de 2069.