dijous, 18 de desembre de 2008

FRASES




Me topé con Armando en la estación de tren. Es cubano, aunque parece más bien dominicano, y músico, toca el trombón. Siempre va elegantísimo, para su gusto: para el mío, no. Abrigo negro, tejanos negros, zapatos de punta de pico de pato de charol brillantes, también negros, camisa negra, y supongo que, ya puestos, también gayumbos negros. Me resulta raro que un caribeño vaya vestido tan oscuro.
Mientras esperábamos la llegada de nuestros respectivos trenes, charlamos un poco de todo, menos del tiempo. Por una vez, el puto tiempo se quedó en casa.
Me contó que iba a tocar en un garito del Raval, en Barcelona, una sala de baile donde tocan música caribeña. Toca todos los jueves. Me extrañó que, para la hora que era (casi las ocho de la tarde, según el reloj de la estación), era muy pronto para hacer un concierto… Así se lo comenté. Armando me respondió que era una sala que cerraba a las diez de la noche, debido a los vecinos, y a las nuevas ordenanzas municipales, que se dedican a prohibir todo lo que no sea políticamente correcto (odio esta frase). Cada vez hay menos salas de baile y para hacer conciertos.
- Al final las pondrán en un centro comercial, ya verás,-le dije.
Entonces, solemnemente, dejó ir la frase :
- La gente no se divierte.
Cuánta razón tiene, este Armando…