dijous, 21 de juny de 2007

LUCIANO (I)



Luciano se despertó pronto, sin ninguna razón aparente. Normalmente las sábanas se le pegaban al cuerpo y le costaba un mundo levantarse, pero aquel día se incorporó de un salto, se regaló una gran sonrisa-bostezo y se tiró en plancha a la ducha. Mientras se enjabonaba su cuerpo serrano y cantaba una ranchera estilo Motorhead , pensó en la razón por la cual su ánimo estaba tan alegre. Lo habitual era que se levantara con el encefalograma plano, amodorrado, sin pensar ni siquiera en pensar, pero no, esa mañana estaba radiante, esplendoroso, la energía y la alegría brotaba de cada uno de sus poros. No encontró el motivo, pero tampoco le importó mucho.
Se preparó un opíparo desayuno, huevos fritos, chorizo frito, una cerveza fresquita ,un buen vaso de zumo de naranja, carajillete, y salió a dar un paseo por el campo.