dijous, 22 de maig de 2008

El francotirador



Qué día más raro… Llevo cuatro horas aquí metido y no ha pasado ni un alma. Por allí se mueve algo! A ver… ahí está, si. Justo lo tengo en el punto de mira. Perfecto… A ver si hay suerte esta vez… Bang!… Vaya, fallé otra vez, como siempre. Y ahora ya se ha escondido, no creo que asome otra vez.
Menos mal que mi escondite es perfecto, que si no…
Maldito el día en que me presenté voluntario. No sé qué pinto aquí. Me traen por la mañana a este agujero y me tiro veinticuatro horas aquí dentro, sin poder moverme apenas. Y eso si se acuerdan de venir a relevarme, como me pasó el otro día; al cabo de tres días alguien se acordó de mí y me vinieron a buscar. Un poco más y me salen setas…
Según parece, este lugar es muy importante, estratégicamente hablando. Por eso el mando ha apostado unos cuantos soldados, agazapados entre la maleza como comadrejas. Es lugar de paso obligado del enemigo, así que todo al que pasa por allí se le intenta eliminar. Unos lo consiguen, otros no.
Yo, nunca.
Creo que no he matado a nadie aún, desde que estoy aquí. Bueno, y antes tampoco.
Pero como somos unos cuantos francotiradores, no se nota. El sargento cree que somos unos soldados de primera, ya que el paso se defiende bien, y las bajas del enemigo son numerosas.
Aquí tienes mucho tiempo para pensar. Puede pasar mucho tiempo sin que el enemigo de señales de vida, así que tu cabeza trabaja por su cuenta, desgraciadamente. No es un buen lugar para etas cosas, pero yo, al menos, no puedo evitarlo.
Se acerca un soldado enemigo… Está acojonado, el pobre. Bueno, pues lo siento por ti, majo, pero hoy te ha tocado. Esta vez es imposible que falle… Bang!… Pues tampoco. No lo entiendo. Igualmente, el tío lo tiene crudo, uno de los míos que hay más adelante no suele fallar. Bang! Ves? Ya se lo ha cargado.
Hoy me ha dado por hacer balance de mi vida hasta hoy, qué horror.
Bang! Bang! Bang! Bang!
- Joder, no me han dado tiempo…, - soltó la boca del francotirador, antes de morir acribillado.