dilluns, 19 de gener de 2009

3,30h d.C.


Foto: Llorenç Pubill.
Aquí,
sentado en horas intempestivas,
vengo de leer un rato
y me maravillo de la gente
que sabe contar
sus sentimientos,

su corazón,

en un trozo de papel
mientras escucha subir el ascensor
o al gato
maullar sin temor.

Mas,
el simple deseo

de escribir unas palabras

es suficiente
para que que el ruido del avión
te haga pensar en acabar de una vez,
porque

se te duerme la pierna.

Los puntos, los espacios,
no están en su lugar,
qué más da,
está bien encontrar
y verlo todo tal
como uno lo percibe,
como los percebes.
Sin nada más.

Pues no resulta nada fácil

Deshacerse de uno mismo

y encontrar el camino,
cuando hay luna llena.

Aquí, sentado
en la taza blanca

y la ducha sin funcionar.