dilluns, 16 de juny de 2008

MANOLO



A mi novio Manolo le gusta salir de fiesta, ir de conciertos y fumar porros, entre otras muchas cosas buenas que tiene.
Hace unos días, volvía a casa andando. Venía de ver tocar a un grupo en una sala, no muy lejos de donde vive. En la calle, coge su paquete de Marlboro y se da cuenta de que sólo le queda uno. “Vaya”, piensa. “Pues me hago un porro con el último cigarro. Quién sabe qué me deparará el destino, igual me parto la crisma por el camino. Si es así, que la parca me pille fumao”.
Dicho y hecho… Con su temple, poderío y saber estar, se ruló el peta andando, sin detenerse. Lo encendió y empezó a impregnar la calle de olor a marihuana.
Al poco, se le cruza un chaval de unos veintipocos años, con aspecto de niño bien. Se dirige al Manolo y le dice:
- Perdona, me das un cigarro?

El chaval, haciendo el gesto característico de pedir...
Manolo, que es todo un señor, aunque no lo parezca, le responde alegremente:
- Pues lo siento mucho, pero he usado el último que me quedaba para liarme un porro. Si quieres fumar, toma…
El otro se queda parado un momento, se lo piensa y dice:
- No, no gracias.
- Bueno, pues adéu.
Cuando se habían separado ya unos metros, el chaval se vuelve y le grita:
- Perdona!...
- Dime, majo…
- Me puedes dar dinero para comprar tabaco?
El Manolo se queda un poco perplejo y le dice:
- Hombre, ahora para comprar lo tienes un poco difícil, por aquí estará todo cerrado.
Era la una y pico de la noche, y realmente el barrio estaba muerto.
Y el otro le responde:
- No, ya lo sé, pero ya lo compraré mañana, delante de mi casa.
- Vaya! Pues entonces, pide el dinero mañana, si te parece. ¿No crees?
Al tío le sorprendió la contestación. Puso mala cara, y se giró, alejándose, mientras le decía:
- Hala, adéu! Que te den!!

Este es el patrón del Manolo, claro. Es tope de creyente.
El Manolo se encogió de hombros, aspiró el humo de su amado porro y dijo:
- Bueno, pues que me den.
Y continuó su camino a casa, donde le esperaba, ansiosa, su novia María.