dissabte, 2 d’agost de 2008

ESPERANÇA



En agosto, cuando la mayoría de seres y estares se deslizan sinuosamente hacia sus tumbonas mentales, yo trabajo.
Siempre he procurado, y hasta ahora lo he conseguido, hacer mis vacaciones en cualquier otro mes que no sea el inventado por el emperador Augusto el día que se levantó y sintió envidia cochina de Julio César, que puso su nombre al mes de julio.
Las calles están vacías, la actividad diaria se paraliza en gran medida y, si no te vas hacia la costa, conduces tan tranquilamente mientras escuchas a Kiko Veneno y te preguntas para qué narices construyen tantas autopistas (de peaje, claro) para tan pocos automóviles que se ven.

Yo me voy a una playa desierta

con los pies muy negros

voy buscando mi libertad


Pero el precio de las cosas

puede más que las olas,

las olitas del mar


Y yo llamo a las personas

para que salgan

los animales y las plantas

porque tengo, todavía tengo yo


Esperanza, yo quisiera encontrarte

y soñar sin tener que sufrir siempre

yo quiero rechazar los pensamientos malos

y quiero vivir


Yo me voy con mi pena

donde me lleven

el aire del levante y las olitas del mar


En esta vida maldita

las cosas más le faltan

siempre le faltan más

al que más las necesita


Pero yo sigo esperando

sigo esperando esa lucecita de la libertad

porque yo tengo


Esperanza que se va por el aire

sin decir si vendrá un día de color

yo quiero rechazar los pensamientos malos

y quiero vivir


Con esta canción, hasta el cabo de Gata. Allí la encontraré, a la Esperanza esta, pero en septiembre. Mientras tanto, canto a viva voz de camino a casa, a regar las plantas.