dilluns, 15 de febrer de 2010

CARTA ABIERTA A SAN PEDRO

Pssst, pssst, despierte, hombre, que le estoy hablando!!

Me dirijo humildemente a usted para preguntarle qué cojones le pasa. Me tiene preocupado, pero aún más cabreado.Mire, es que hace casi dos meses que no deja de llover, y ya empiezo a estar harto. Siempre me ha gustado que llueva, mojarme, sentir las gotas de agua en la cara, y nunca llego a casa enfadado porque vaya empapado. Más bien todo lo contrario, aún me pego una ducha y todo. Será que me atraen los líquidos, mire usted por dónde…

Pero es que ya nos estamos excediendo, ¿no cree? Yo, como voy en moto, por aquello de la crisis y la sostenibilidad (o yo qué sé, pero el caso es que no tengo coche), cada mañana debo levantarme un rato antes de lo habitual para ver cómo está el patio (el cielo, en este caso), si podré coger la moto o si tendré que pillar el tren.Tal vez esto a usted le importe poco, ya que no trabaja ni tiene horarios, pero me hace perder unos minutos preciosos de sueño.
Además, tanta lluvia meada por usted tiene efectos colaterales notables, por si no se había dado cuenta. Por ejemplo, la ropa. ¿Cuándo podré tenderla en la terraza sin tener que preocuparme por si lloverà o no?¿Cuándo llegará el momento de ponerme una camiseta y que no huela a humedad, algo que no soporto?¿Cuando podré no tener que estar pendiente del paraguas para no olvidármelo allá donde vaya?¿Cuando dejará de provocar a la gente artrosis, reuma, resfriados y bronquitis, entre otras cosas?

No sé si usted se dedica a mirar o leer las noticias, pero si va por la vida (perdón, en este caso la muerte) de buen hombre y mira por el bien de la humanidad, debería saber que los pantanos y embalses están a rebosar ya hace días. Ahora mismo, más bien sobra agua.Esto aquí, claro… Me pregunto porqué no hace llover en otros lugares más necesitados.

Y mi ficus se está pudriendo.

O sea, que ya está bien, cojones. Pare ya, hombre: deje de mear de una santa vez. Si tiene problemas personales y quiere joder a la gente sólo para desahogarse de sus propias miserias y aliviar sus bajos instintos, a nosotros qué nos cuenta, oiga, pida hora al psiquiatra o a su Dios, pero a nosotros déjenos tranquilos, que ya está bien, por favor.

Que el sol también nos gusta, hostia.

Que esto no es Escocia.

Que usted lo pase bien.


Atentamente, Strongboli Sanderson.


Pd: Por cierto, si usted tuviera a bien decirme quién de ustedes de allá arriba se encarga del frío, me gustaría decirle también una palabritas.