dijous, 29 de setembre de 2011

MEDIUMAMMA



Pietro seguía atado a la silla. Sabía que le quedaba poco tiempo de vida.

Vincenzo también.

- Algún deseo antes de morir?

- Si. Quiero saber cuánto tiempo te queda de vida.

- ¡Jajaja! ¿A mí? ¡Qué estupidez! ¿Y cómo voy a saberlo?

- Llama a una médium. Apunta el teléfono. Benedetta. Es la mejor.

- Si eso te hace feliz…

Llamó. Le preguntó cuánto le quedaba de vida.

- Media hora. No más.

Vincenzo colgó, tronchándose de risa.

- Me ha dicho que en treinta minutos la palmo. No tengo prisa para acabar contigo,

así que esperaremos los dos, a ver qué pasa. Nos divertiremos.

Tres segundos antes del tiempo límite, una bala certera se alojó en el cerebro

de Vincenzo, que se desplomó sin vida.

Benedetta apareció detrás de él, pistola humeante en mano.

- Eres la mejor médium del mundo, mamá- sonrió Pietro.