divendres, 28 de novembre del 2008

EL CORONEL Y SU DESPUÉS (I)


Mi bisabuelo, por parte de madre, era militar. Coronel. Murió en 1925, en Alhucemas. Según parece, se dirigía al hospital a hacer una visita a sus soldados heridos en combate, cuando le cayó una bomba encima, y adiós muy buenas. Estuve hace pocos años allí, de vacaciones, pero no vi rastro alguno de él. Ni una pestaña, jo.

El entierro, celebrado en Barcelona, fue multitudinario (lo pone en el Espasa). Hay una calle con su nombre y todo.
Eran tiempos en que era costumbre en las familias meter a los hijos a cursar la carrera militar (ahora, afortunadamente, eso ya se acabó): además de mi bisabuelo, el último general de caballería de Franco era también pariente (un general que tenía como ayuda de cámara al padre de José Luis de Villalonga, según cuenta él mismo en “El sable del Caudillo”) y un famoso compositor de habaneras llegó asimismo a coronel.
Por cierto, qué aburridas son las habaneras. Menudo tostón.
Hasta aquí, todo más o menos normal, si a la guerra de Marruecos se la puede adjetivar así.
Las sorpresas vinieron después del entierro.
Mi bisabuelo dejó una viuda y tres huérfanos. Además, eso también era costumbre, tenía una amante. Un amante, y siete hijos. En total, el coronel tenía diez hijos. La familia oficial, burguesa, clasista y demás, repudió al momento a los hijos ilegítimos, dejando a la amante con una mano delante y otra detrás, con siete bocas a las que alimentar. No sé cómo se las apañó, pero lo hizo.
Así quedaron las cosas, hasta que estalló la guerra civil. En los inicios del conflicto, a la viuda y sus vástagos se los cargaron. Los familiares, por aquello de perpetuar el apellido (dudo mucho que fuera por lástima) recuperaron a los hijos ilegítimos y les cambiaron el apellido, pues antes llevaban el de la madre natural.
A todos menos a uno, ya que había hecho el servicio militar y legalmente les fue imposible hacerlo.
Uno de estos nuevos hijos fue mi abuelo, al que no conocí: murió cuando yo tenía -22 años.

Mi madre, tres.

dimecres, 26 de novembre del 2008

ANDALÚ




El mundo se mueve, y las lenguas con él. Unas evolucionan y se tranforman, creándose nuevas, y otras simplemente desaparecen, bien porque mueren sus últimos hablantes, bien por la presión de otras más mayoritarias, las cuales, por razones económicas y políticas, se acaban comiendo a las pequeñas.
Se calcula que de las seis mil lenguas que se hablan en el mundo, la mitad están en peligro de extinción.
Da la impresión de que la tendencia sea que todo el mundo acabe hablando en inglés o castellano… Aunque, ahora que lo pienso, existe un posible rival a estas dos, que es el chino (el mandarín, ya que en China hay muchas otras lenguas). Quizás todo esto sea comparable a la política actual, donde se fomenta descaradamente el bipartidismo, cosa que me parece un verdadero disparate, sobretodo porque excluye a todo el que tiene otra opción que no sea la de los dos partidos que dominan el cotarro.
O blanco, o negro.
Y el gris marengo, qué?
Por eso se agradecen iniciativas como ésta. Lo he leído en el 20 minutos (que debería titularse 5 minutos):

Kon identidá propia. “Lah normah gráfikah ke ze prehentan en ehte dokumento zon, komo reza er zuhtítulo, una propuehta, abierta y flezible, pa empezá a trabahá”. Azí komienza la propuehta de normah ortográfika pal andalú, elaborá por el ehkritor Huan Porrah, de la Zoziedá pal Ehtudio’el Andalú. Una beintenah de personah trabaha en Andaluzía por “conzervá nuehtro legao kurturá”, azegura Guadalupe Bahkeh, de la zoziedá. “Keremoh azé dezaparezé la idea de ke lo andaluzeh ablamoh malamente el kahteyano. Hablamoh andalú”, komenta.
La Zoziedá ehtá kompuehta por ezkritoreh, antropólogoh, lingüihtah… Kada doh’z añoh ze reúne. La úrtima zita tubo lugá en Marxena (Zebiya), pa debatí propueztah ortográfica elaboráh por argunoh de zuh integranteh.


Pues me parece perfecto, hala.


Cómo me he reído esta mañana, madre. Me haré zocio de la zociedá, aunque luego hable andalú con acento catalán.


Pero sabré una lengua más.

dissabte, 22 de novembre del 2008

My Mort- La Death





De mi época de estudiante de turismo (uno de tantos errores) sólo conservo una amistad de verdad, el Modest. Nos reencontramos de uvas a peras, pero cuando lo hacemos, parece que fue ayer. La primera vez que lo volví a ver, después de la escuela, lo primero que me dijo fue esto:


- Estaba convencido de que te habías muerto.

- Pues te jodes, ya ves que no.


Un tipo curioso, el Modest. Fue él quien hizo que me interesara por David Bowie. Tenía todos los discos, se sabía vida y milagros y me atrajo su personalidad, su androginia, y su música, sobretodo A partir de entonces, lo descubrí por mí mismo, y conseguí todos los álbumes que publicó hasta 1980. El último, "Last Dance". A partir de este año, la carrera de Bowie se estancó, y ya no ha hecho nada especial que valga la pena.

Eso creo yo, vamos.


El Modest me regaló un día una rareza: un disco doble de una actuación en los USA durante su gira de Ziggy Stardust, en 1973. El vinilo era jaspeado, rojo y lila, y en el interior de la tapa aparecía Bowie, vestido de su peculiar faralaes ocupando toda la imagen, en actitud provocativa y mordiendo las cuerdas de la guitarra, con el pelo rojo e hinchado de laca y sus tacones de plataforma que ríete tú de cualquier drag-queen.


Una maravilla de disco. Aún no entiendo porqué el Modest me lo regaló, la verdad. Un año de estos se lo pregunto.


Había una canción que nunca antes había oído. Es ésta:






Impresionante, verdad? Cuanto más se escucha, más lo es.


Luego me enteré que es una versión que hizo de una de Jacques Brel, y que, incomprensiblemente, no aparece en ninguno de sus discos oficiales. En cambio, "Amsterdam",

la que también hizo una muy buena versión, sí que acabó publicándose en uno de sus discos, "Bowie At The Beeb (The Best Of The BBC Radio Sessions 1968-1972)".


No sabía en qué canción de Brel se había basado Bowie. La busqué, pregunté e indagué, pero supongo que no me maté mucho.


Hoy he retomado la búsqueda y la he encontrado. La música no, pero sí la letra.


"La mort".





La traduzco, más o menos:


La muerte me espera como una soltera
A la cita de la hoz
Para recoger mejor el tiempo que pasa
La muerte me espera como una princesa
al entierro de mi juventud
Para llorar mejor el tiempo que pasa
La muerte me espera como la bruja Carabosse
Al incendio de nuestras bodas
Para reírse mejor del tiempo que pasa

Pero, ¿qué hay detrás de la puerta,
que ya me espera?
Ángel o demonio, qué importa...
Ante la puerta estás tú

La muerte espera bajo la almohada
Y yo olvido despertarme
Para congelar mejor el tiempo que pasa
La muerte espera que mis amigos
Me visiten en plena noche
Para decirse mejor que el tiempo pasa
La muerte me espera en tus manos claras
Que deberán cerrar mis párpados
Para dejar mejor que el tiempo pase

Pero, ¿qué hay detrás de la puerta,
que ya me espera?
Ángel o demonio, qué importa...
Ante la puerta estás tú

La muerte me espera en las últimas hojas
Del árbol que hará mi ataúd
Para clavar mejor el tiempo que pasa
La muerte me espera en la lila
Que un sepulturero lanzará sobre mí
Para adornar mejor con flores el tiempo que pasa
La muerte me espera en una gran cama
tendida en los lienzos del olvido
Para cerrar mejor el tiempo que pasa

Pero, ¿qué hay detrás de la puerta,
que ya me espera?
Ángel o demonio, qué importa...
Ante la puerta estás tú


Buff...


Gràcies, Modest. Espero que no t'hagis mort, jaja. Si no, m'emprenyo.









divendres, 21 de novembre del 2008

QUÉ ES UN PAISAJE?



Lugar: Refugio de Gabardito, Echo (Huesca).
Fecha: Años ha, a media tarde. Sábado.
Temperatura: Fresca, agradable, tarde soleada.
Comida: Digestionando.
Bebida: Rosado Somontano.
Tabaco: Winston aliñado.
Mechero: Uno que robé.
Libro: A medias, por la página 197.
Papel: grueso, para acuarelas.
Lápiz: portaminas HB, del 5.
Intento de dibujo: Paisaje?
Rotulador: Uniball.
Mobiliario: Mesa y banco de madera maciza.
Paz: Casi toda.

Al refugio de Gabardito se puede acceder en coche hasta la puerta sin problemas, a no ser que la nieve lo impida. Así que, en tiempos de bonanza meteorológica, no es nada extraño encontrarse delante de la casa con numerosos coches que suben hasta allí (con gente dentro) para disfrutar del paisaje (¿) y darse un garbeo pirenaico. O para retozar un rato, o para desplegar una manta de cuadros sobre la hierba, sacar la cestita de mimbre del maletero y merendar. O simplemente para fumar, que en casa no le dejan.
Un sinfín de Oes, que hay.
En una de esas Oes me encontraba yo, sentado en el bar-comedor del refugio. Carmen, la jefa del tinglado, estaba en la barra enfrascada en sus quehaceres. De pronto entró un individuo. Pelo negro (poco), alto, barrigudo, camiseta roja de tirantes, pantalón azul corto de deporte, calcetines blancos con las típicas dos rayas azul y roja, y sandalias. Una riñonera entre la panza y sus partes. Para rematar, gafas de sol y bigote.
El hombre puso brazos en jarra, dio una vuelta sobre sí mismo, estilo torero, observando el local.
Finalmente, se giró hacia Carmen y le soltó, a grito pelado:
- Oiga!! Pero aquí… ¿DÓNDE ESTÁ EL PAISAJE?

Esto es un paisaje? Aguas Tuertas, cerca de Gabardito.
Tuve que salir al exterior a partirme el pecho, para no tener riesgos. Carmen se escabulló de la pregunta como mejor supo, esto es, escondiéndose en la cocina.
Cuando volví, el hombre seguía allí, tomando una cerveza. Se fumó un cigarro, se la acabó y se largó a buscar el paisaje.
Borré el dibujo que tenía a medias y empecé otro, sobre el tipo ese.
Cuando acabé, se lo regalé a Carmen, entre vinos y risas.


Espero que aún siga en el refugio, colgado de una pared.


El hombre no, el dibujo.

dijous, 20 de novembre del 2008

APOLOGÍA


¿A que tiene cara de tener más neuronas?
A mi gata, que no es ésta, también debería hacerle fumar,
que a veces se le olvida quién soy.
Esta es una palabra que siempre me ha gustado: apología. Me recuerda al dios Apolo, a la sala Apolo, al polo de limón (los mejores son los de hielo), al Polo (contigo al fin del mundo… ah, no, esto era del 205), al Polo Norte, a Amundsen (Polo Sur), al polo opuesto, al Apolo XII, a un dios con mucho morro (apologeta), Apolo con patatas, al polo negativo y a Carl Weathers (Apollo Creed en Rocky).
Desgraciadamente, de un tiempo a esta parte apología se asocia, gracias a los medios de comunicación, que la han puesto de moda, a terrorismo y a drogas, y a prohibiciones (¡eso sí que es lo más in!).
Prohibir, de eso sí que saben todos.
Pues yo voy a hacer apología, hala.
Y de qué?
Pues de qué va a ser, de las drogas. De una, en concreto.
He leído hoy una noticia sorprendente, que me ha puesto contento (si es que con cualquier tontería me animo): según un estudio científico de la Sociedad de Neurociencia de USA, “se han confirmado los efectos sintéticos del THC (tetrahidrocannabinol, el componente que pone a gusto) a la hora de retrasar la aparición de la enfermedad de Alzheimer en ratas mediante la reducción de la inflamación en el cerebro y la mejora de la memoria (…) La administración de un fármaco sintético basado en las propiedades del THC, denominado WIN, consigue también estimular la formación de nuevas neuronas en el hipocampo, la región del cerebro implicada en el aprendizaje y la memoria”.
O sea, como dice el titular: “Una marihuana sintética es capaz de generar neuronas”.
¡Bravo! Y como las ratas tienen la misma información genética en un noventa y pico (largo) por ciento que el género humano, lo primero que he hecho ha sido llamar a mi novio Manolo (que tiene una novia que se llama María) y contarle la buena nueva.
Y también se ha puesto muy feliz.
Luego, el autor del artículo, para no ser políticamente incorrecto, faltaría más, tiene buen cuidado a no comprometerse con el tema de la legalización, no sea que se le echen encima.
Pues bueno, si no lo dice él, ya lo digo yo:
¡Legalicen ya el tema, hombre! Se acabaría el tráfico ilegal, el estado cobraría sus impuestos sobre la comercialización, como con el tabaco, los balcones de las casas estarían más frondosos y así no haría falta plantar cincuenta millones de árboles (como vendían algunos), y cuidar las plantas ya se sabe que relaja un montón. Y fumar, más.
Estos son algunos de los beneficios que comportaría la medida. Pero aún hay más, como decía el Superratón (él también fumaba).
Ahora entiendo porqué me sé casi todas las preguntas del Pasapalabra, tengo más neuronas que antes.
Dejaré de estudiar Historia y me matricularé en Física Nuclear.

dimecres, 19 de novembre del 2008

LO TUCÀ

ASUN ALTERNA


Llega Asun vestida con un vestido estampado de suntuosas flores de colores. Horroroso, para qué nos vamos a engañar. Además, casi no le cabe: al paso que va, un día de estos tendrá que renovar vestuario, y eso será un drama de narices. Por dos razones, principalmente: por su bolsillo tacañero, y por la catarsis que supondría para ella cambiar algún aspecto de su trepidante y aventurera vida.
Dicho vestido perteneció a su madre, fallecida hace quince años, como poco. Siempre dice, al respecto: es de ropa buena, se lo hizo ella misma, porque cosía muy bien mi madre, mi pobre madre… Y entonces se le suelen escapar unas lagrimillas que le corren el rimmel mal pintado que se coloca deprisa y corriendo, antes de ir a trabajar.
Baja al vestuario, se coloca a duras penas la bata, sube, bona tardaaaaaaaaaaa, baja la altura de la silla y se apoltrona.
Sólo le asoma el cabezón, desde el mostrador.
Como buen animal de costumbres, Asun siempre dice bona tardaaaaaaaaa cuando llega, tenga buen o mal día.
Y hoy tiene un mal día, la Asun.
Cuando más se le nota es cuando vienen clientes (yo los llamo así) conocidos al mostrador. Es curiosa su manera de actuar ante las amistades.
Llega una vecina suya.
- Déme hora para el doctor Salvador.
Se quita la mano del moflete (para que no se le caiga la cabeza, que se duerme), levanta la vista y dice:
- Déme la tarjeta.
Mientras se concentra en el ordenador, la vecina le reconoce.
- Yo a usted la conozco. No vive usted en Baldomero Solà?
Se hace la tonta.
- Ah, no sé, si, no…
- Si, mujer, al lado del Bar Busquets, no? Yo vivo en los pisos de enfrente, los del Condis. Cómo está su hermana? Me supo mal lo de su padre…
Asun no contesta. La mujer, intentando entablar conversación, insiste, y la otra mirando el ordenador, sumida en la pantalla. Al final, levanta la cabeza y responde:
- Perdone, señora, pero no ve que estoy trabajando? No puedo hacer dos cosas a la vez, hablar con usted y trabajar.
La vecina se lleva un chasco del copón y se calla. Le da la hora y se va sin decir nada, abochornada.
Luego viene otra, a la que se ve que le cae un poco mejor.
- Hola, Asun, bona tarda.
- Ah, hola, qué tal, cóm estás? Cómo tú por aquí?
- Pues mira, hija, es que me tienen que operar de cataratas, que ya no veo un pijo. Normal, con la edad que tengo…
A la Asun esto la anima.
- De cataratas? Pues vigila, eh? A mi tía Rufa, que ya murió, pobre, la operaron de lo mismo y se quedó ciega! Y me sé de otras a las que les pasó lo mismo! Yo de ti me lo pensaría bien, antes de hacerlo.
La vecina se queda hecha polvo, y ya no dice nada más. Le dan su hora y se marcha.
- Bueno, adiós! Y piénsatelo bien, eh? Que te quedarás ciega!!-, dice la Asun.
- Si, si…
Se acaba la cola, vuelve a colocarse la mano en el moflete y dormita de nuevo, esperando a que llegue la hora de la merienda.