divendres, 10 de febrer del 2012

MENOS MAL


- Uno de cada cuatro españoles, en riesgo de pobreza!!
- Menos mal que...
- Que somos catalanes, que si no...

dijous, 8 de desembre del 2011

CRISMAS GUEIT

Esto... Felices Fiestas.

dimecres, 2 de novembre del 2011

diumenge, 23 d’octubre del 2011

dijous, 6 d’octubre del 2011

NADA


Decían que en el país vecino la gente vivía en un mundo de cabezas vacías. El temor impidió que nadie osara descubrir si aquello era cierto. Si alguien tuvo el valor de traspasar la frontera para averiguarlo, nunca pudo contarlo: no volvió.

Fredo decidió salir de dudas. Cruzó los límites y, cansado del viaje, se quedó dormido bajo un árbol.

Despertó fuertemente atado, rodeado por una muchedumbre. Horrorizado, Fredo observó que todos llevaban el mismo sombrero. Todas las caras tenían la misma expresión, fría y sin vida.

De entre ellos se abrió paso un policía con un serrucho en la mano.

- Tranquilo, no vas a morir.

Le serró la cabeza por arriba, longitudinalmente. La multitud, uno por uno, comió un pedacito del cerebro hasta que no quedó ni rastro de él. Le colocaron un sombrero y lo desataron.

- En este país no se piensa. Así no hay problemas- dijo el policía.

dijous, 29 de setembre del 2011

MEDIUMAMMA



Pietro seguía atado a la silla. Sabía que le quedaba poco tiempo de vida.

Vincenzo también.

- Algún deseo antes de morir?

- Si. Quiero saber cuánto tiempo te queda de vida.

- ¡Jajaja! ¿A mí? ¡Qué estupidez! ¿Y cómo voy a saberlo?

- Llama a una médium. Apunta el teléfono. Benedetta. Es la mejor.

- Si eso te hace feliz…

Llamó. Le preguntó cuánto le quedaba de vida.

- Media hora. No más.

Vincenzo colgó, tronchándose de risa.

- Me ha dicho que en treinta minutos la palmo. No tengo prisa para acabar contigo,

así que esperaremos los dos, a ver qué pasa. Nos divertiremos.

Tres segundos antes del tiempo límite, una bala certera se alojó en el cerebro

de Vincenzo, que se desplomó sin vida.

Benedetta apareció detrás de él, pistola humeante en mano.

- Eres la mejor médium del mundo, mamá- sonrió Pietro.

dimarts, 9 d’agost del 2011

STEINBECK





“Kino se despertó antes de que aclarara. Las estrellas brillaban todavía y el día sólo había extendido una tenue capa de luz en la parte más baja del cielo, en el este. Hacía un rato que los gallos cantaban, y los cerdos más madrugadores habían comenzado ya a hurgar incesantemente entre ramitas y trozos de madera, en busca de algo de comer que les hubiese pasado inadvertido. Fuera de la cabaña de paja, entre las tunas, una bandada de pajarillos se estremecía y agitaba frenéticamente las alas”

("La Perla", de John Steinbeck).

Ahí, en el primer párrafo, me detuve. Qué bonito, pensé. Es que me lo imagino, oye, me hablé a mí mismo. Ni que estuviera en una cabaña a orillas del Missisipí, me volví a hablar. Qué bien escrito, y cómo te transporta, acabé de decirme ya.

Pensé que Steinbeck, en el preciso momento que escribía esas líneas, se hallaba en un momento plácido, feliz, en paz interior. Por eso lo que narró así de bien quedó plasmado.

Si.

Pero… ¿Y si Steinbeck tuviera tenido, en esos momentos, otro estado de ánimo?

¿Eh?

Pues… Pues que hubiera escrito bastante diferente. Por ejemplo, así:

ESTADO NEGATIVO

Kino fue despertado antes de que aclarara. Las estrellas brillaban todavía y el día ya había empezado a dar por saco, y eso que sólo había extendido una tenue capa de luz en la parte más baja del cielo, en el este. Por donde sale el puto sol. Encima, hacía un rato que los gallos soltaban su canto de las narices, despertando a todo cristo, y los cerdos (y nunca mejor dicho) más madrugadores habían comenzado a hacerse insoportables con su hurgar incesante entre ramitas y trozos de madera, en busca de algo de comer que no se hubieran zampado ya. Fuera de la cabaña de paja, repleta de insufribles pulgas, una bandada de pajarracos graznaba y agitaba frenéticamente las alas, siendo completamente imposible conciliar el sueño.

Kino maldijo cuarenta y tres veces el día en que se le ocurrió irse a vivir al campo.

O así:

ESTADO CONCISO

Kino se despertó antes de salir el sol, se levantó y se fue a trabajar.

O quizás así:

ESTADO ASESINO

Kino se despertó antes de que aclarara. Las estrellas brillaban todavía y el día sólo había extendido una tenue capa de luz en la parte más baja del cielo, en el este. Hacía un rato que el gallo cantaba, y los cerdos más madrugadores habían comenzado ya a hurgar incesantemente entre ramitas y trozos de madera, en busca de algo de comer que les hubiese pasado inadvertido. Fuera de la cabaña de paja, entre las tunas, una bandada de pajarillos se estremecía y agitaba frenéticamente las alas. Kino se levantó, cogió el rifle que siempre tenía debajo de su cama y lo cargó. Salió de la cabaña, se dirigió hacia donde los cerdos y los mató uno a uno de un certero tiro en la nuca. Luego fue hacia el corral y con un machete cortó, de impecable tajo, el cuello al gallo. Y de paso a las gallinas, por testigas.

Recogió los cuerpos, los cocinó e invitó a una espléndida barbacoa a su banda de despiadados malhechores.

O tal vez así, vaya usted a saber:

ESTADO IMPOLUTO

Kino se despertó, y medio dormido se lavó su cuerpo y se limpió los dientes de la manera que le enseñó su dentista, con hilo dental y todo, antes de que aclarara. Las estrellas brillaban todavía con su blanco prístino nuclear, y el día sólo había extendido una tenue capa de luz en la parte más baja del cielo, en el este. Hacía un rato que el gallo cantaba con su barítona voz, y los cerdos más madrugadores, lustrados con cepillo y a conciencia por Kino todas las tardes, habían comenzado ya a hurgar incesantemente entre ramitas y trozos de madera, en busca de algo de comer que les hubiese pasado inadvertido. Algo imposible, pues Kino había barrido y limpiado el terreno la noche anterior. Fuera de la cabaña de paja, desparasitada cada dos días por la empresa No Pig & Please, entre las dunas, una bandada de pajarillos se estremecía y agitaba frenéticamente las alas.

¿Y así?:

ESTADO DE SITIO

Kino se despertó antes de que aclarara. Las estrellas brillaban todavía y el día sólo había extendido una tenue capa de luz en la parte más baja del cielo, en el este. Miró por la ventana y observó que la cabaña estaba completamente rodeada de marines, prestos a disparar al menor movimiento. No tenía ninguna escapatoria. Cargó su fusil de la guerra de secesión y decidió, ilusamente, que vendería cara su vida.

También así, tal vez:


ESTADO DE TEXAS

Kino se despertó antes de que aclarara. Las estrellas brillaban todavía y el día sólo había extendido una tenue capa de luz en la parte más baja del cielo, en el este. Hacía un rato que los gallos cantaban, pero de sopetón dejaron de hacerlo. Un silencio sepulcral hizo su aparición por unos momentos, hasta que en la lejanía empezó a escucharse un estruendo lejano que se iba acercando poco a poco. El suelo retumbaba cada vez más, y las parades de la cabaña de paja parecían que iban a desplomarse en cualquier momento. El terror paralizó el cuerpo de Kino, que se acurrucó en su catre sin poder moverse. Mal hecho: al cabo de unos instantes, el ruido se volvió insoportable, y la estampida del rebaño de tres mil cabezas de vacas propiedad de Chisum, el ganadero, arrasó la cabaña en un santiamén y todo lo que había dentro. De Kino no quedó ni rastro.


O puede que así:


ESTADO MENTAL

Kino se despertó antes de que aclarara. Las estrellas brillaban todavía y el día sólo había extendido una tenue capa de luz en la parte más baja del cielo, en el este. Hacía un rato que los gallos cantaban, y los cerdos más madrugadores habían comenzado ya a hurgar incesantemente entre ramitas y trozos de madera, en busca de algo de comer que les hubiese pasado inadvertido. Pero por allí sólo crecía hierbabuena.



En cualquier caso, nunca sabremos qué habría escrito Steinbeck de no sentirse contento. Y casi que mejor.